octubre 01, 2011

Simplemente... Gracias Capulina



Seguramente a estas alturas ya saben de la partida del genial cómico, Gaspar Henaine Capulina, quién el día de ayer, 30 de Septiembre de 2011, aproximadamente a las 16:30 hrs, se adelantó.
Capulina dejó mucha alegría en éste mundo y al parecer, así mismo partió.
Hoy comparto con ustedes la experiencia que hace poco más de un año tuve, al realizar el artículo sobre sus historietas para la revista Comikaze, por lo cual conocí a gente que participó directamente en ésta serie de historietas a quien agradezco su apoyo, Sealtiel Alatriste, Oscar Gónzalez Guerrero, Oscar Gónzalez Loyo, Juan Carlos Macedo y Rúben Soto "El Metiche".
Así como el fruto de esas entrevistas.
Lo único que lamento es no haberme dado el tiempo para entregarle a Don Gaspar, los ejemplares de dichas revistas (Comikaze números 10 y 11) y como pequeño homenaje, aquí tienen el artículo del que les hablo.





¡Yo ero un heróe! Primera parte
Por .J David .M jiménez

Dicen que México es un país con poca memoria histórica, cosa que quizás sea cierto, pues al menos en las viñetas, hay muchos personajes que se encuentran casi olvidados... Capulina es uno de ellos.
Cuando decidimos escribir un artículo sobre las historietas de Capulina, pensé que sería fácil, puesto que recordaba muy bien aquellos pequeños ejemplares de 128 páginas y 9.3 x 8 cm, ideales para guardar en el bolsillo del pantalón: los Capulinitas.
Además, siendo publicaciones tan populares, seguramente todo mundo debía tener una de ellas, por lo que conseguir información sería pan comido. Gran error, pues las primeras pesquisas sobre el tema no dieron resultado; en varios lugares donde pregunté sobre ejemplares de esta revista, me miraron con cara de interrogación y luego contestaron que no las conocían. Y donde sí sabían de la existencia de los Capulinitas, simplemente no los tenían.
Entonces me di cuenta que las historietas de Capulina eran como una leyenda urbana, muchos habían escuchado de ellas, pero nunca habían visto una. Por eso me di a la tarea de llegar rastrear dicha publicación hasta su origen.
Pero… ¿quién es Capulina?
México tiene una gran tradición de entrañables y muy reconocidos cómicos, dueños de amplias trayectorias en carpas, teatros de revista, cine y televisión. Todo indica que a uno de ellos, Gaspar Henaine Pérez, lo trajeron los Reyes Magos, pues nació el 6 de enero de 1927, en Chignahuapan, Puebla.
Seis años después, toda su familia se mudó a la ciudad de México, donde inició su carrera en 1944, primero como cantante en el cuarteto Los Excéntricos del Ritmo, donde tomó experiencia para luego formar el trío Los Trincas, que se presentaba en una de las radiodifusoras más prestigiadas de México, la XEW.




Fue en ese lugar, por 1952, donde Gaspar conoció a Marco Antonio Campos Contreras, con quien, tras separarse de Los Trincas, formó la pareja cómica Capulina y Don Viruta, que después se haría llamar simplemente Viruta y Capulina (unos dicen que así sonaba mejor y otros aseguran que fue por celos profesionales).

Pero lo cierto es que sus participaciones en la pantalla fueron legendarias, ya que en esa época, cuando la televisión mexicana comenzaba a despuntar, ambos se posicionaron rápidamente en el gusto del público de todas las edades, siendo todo un fenómeno social y significando un éxito para los sitios donde se presentaban. Gracias a sus numerosos filmes y a que conducían el programa de variedades Cómicos y canciones en Telesistema Mexicano, su fama subió como la espuma.

Del celuloide a la tinta
En aquellos tiempos, cuando el cine humorístico mexicano gozaba de buena salud, la mayoría de los cómicos de la época aparecían caricaturizados en los  carteles de sus películas, por lo que la transición a las viñetas se antojaba un paso sencillo. Así, fue al artista Sealtiel Alatriste Batalla a quien se le ocurrió publicar una historieta con la pareja como protagonista.

Dibujante de los suplementos dominicales de El Heraldo, dueño de una versatilidad increíble y creador de tiras como Detectives y Bandidos, Lágrimas de Mujer, Majestad Negra o El Cid, entre otras, convenció a un tío suyo, quien conocía a Capulina, para que lo ayudara a contactarlo y entrevistarse con él.

Alatriste, Henaine y Campos congeniaron muy bien, por lo que poco después, en 1960, comenzaron a publicar bajo el sello SESA (Super Ediciones S.A.) la revista semanal Las Aventuras de Viruta y Capulina (cuyo slogan era Los cómicos más cómicos), con una línea y estilo muy similar al que caracterizaba a la pareja en otros medios.

Algunos de los argumentos corrieron a cuenta de Roberto Gómez Bolaños Chespirito, quien escribía los guiones para las películas y programas del dúo, mientras que el dibujo era del mismo Sealtiel Alatriste, director de la editorial, quien también realizó varias historias para el título.

Antes de seguir, cabe mencionar que Alatriste fue el primer mexicano en dibujar a Tarzán para el mercado norteamericano, así como otras historias de western y fantasía. En México dibujó títulos como Yamba, El Gavilán, El Hombre Mosca y Confesiones Sentimentales, pero uno de sus personajes más recordados sería Johnny Galaxy.

Sin embargo, como el mismo Alatriste nos comentó en entrevista, su proyecto editorial fue en declive cuando comenzó a publicar Rex, el Hombre del Bronce, por lo que se vio en la necesidad de cerrar las puertas de SESA y continuar por otros caminos.

El salto a Editormex
Afortunadamente, para ese entonces un joven dibujante que ya tenía cierta reputación, colaboraba con su estilo personal en Las Aventuras de Viruta y Capulina: se trataba de Héctor Macedo.

Como paréntesis, cabe resaltar que Macedo, oriundo de la ciudad de México, se graduó como Químico Fármaco-Biólogo en el IPN, por instrucción de su madre doña Josefina Velasco Gómez, quien le permitiría dedicarse a lo que quisiera (el dibujo, en su caso) siempre y cuando le entregara un título profesional. Después de recibirse, comenta Juan Carlos Macedo, hijo del maestro, el joven Héctor dedicó prácticamente toda su vida a ser monero.

En su adolescencia, Héctor Macedo viajó a Estados Unidos, donde, entre otras cosas, realizó una serie de historietas para la US Army, pues éstas infundían ánimo, valor y sentido patriota a los soldados en tiempos de guerra, además de colaborar en la cinta animada Pedro y el lobo, de Walt Disney .

Al volver a México en 1956, Macedo trabajó en Editorial Panamericana, dirigida por el coronel José García Valseca. En este sello, junto con Gabriel Vargas, realizó la serie de Poncho Lópes para la revista Paquito, así como algunos episodios de La Familia Burrón.



Para 1964, Macedo dibujaba Las Aventuras de Viruta y Capulina, junto con Ángel Morales en los guiones, mismos que también trazaba en ocasiones.  Como la mayoría de los historietistas de esa época se conocían, al saber que SESA desaparecería, Macedo se acercó a Óscar González Guerrero, director artístico de Editormex, para ofrecerle el título. Llegados a un acuerdo todos los participantes del proyecto se cambiaron de casa.

Así pues, mientras Sealtiel Alatriste probaba suerte en otros rumbos, Macedo, Morales, González Guerrero y Giorgio Torelli, editor y dueño de Editormex Mexicana, iniciaron una nueva época en las aventuras de esta pareja de cómicos.

En ambas casa editoriales, Las Aventuras de Viruta y Capulina fue un éxito, contando con una periodicidad semanal y con tirajes que oscilaban entre los 30 y los 56 mil ejemplares, que se agotaban en poco tiempo.

Como recordarán, en el número anterior, nuestra historia se quedó en el cambio de editorial de las Aventuras de Viruta  y Capulina, de SESA (Super Ediciones S.A.)  a Editormex Mexicana, conservándose el equipo de Morales y Macedo en el guión y el dibujo respectivamente.
Pero aún con el éxito alcanzado por la pareja cómica, tanto en vivo como entre viñetas, algo estaba por suceder.

Como había hecho desde un par de años antes, Macedo fue puliendo el estilo de dibujo en las historietas que realizaba, con trazos sencillos y definidos, llegando a ser considerado por el gremio como el artista más rápido de todos.
Con situaciones divertidas y muy acordes a lo que los cómicos presentaban en la vida real, la popularidad de la revista subía como la espuma, ya que además presentaba a los personajes en situaciones que eran bastante imaginativas, difíciles, caras o extremas como para producirlas en un set televisivo o de cine, como las versiones infantiles de los cómicos, un viaje a la luna o situaciones relacionadas con magia y transformaciones.
Cada quien por su lado
Desgraciadamente, la asociación artística de Henaine y Campos, se dio por terminada en 1967, cerrando el ciclo de Viruta y Capulina como equipo cómico, dejando 24 películas y diversos programas de televisión para la posteridad.
Esta situación llevo a que la editorial cancelara el titulo de Las Aventuras de Viruta y Capulina, sin embargo, retomo el personaje de Henaine en solitario dentro de una nueva revista, con el mismo equipo creativo, titulado ahora simplemente, Las Aventuras de Capulina.
En ésta etapa se suscitaron dos fenómenos, primero, la introducción de un nuevo personaje que hiciera dupla con Capulina, un ancianito vivaracho, coqueto y vacilador, cuya personalidad a veces chocaba con la del cómico, Capuleto, su abuelo.




El segundo, fue la publicación de otra revista, donde indirectamente el protagonista sería Viruta, llamado El Tío Porfirio, personaje inspirado en la versión de Viruta realizada por el mismo Macedo, aunque con más edad.
Sin embargo, al no llevar el crédito de Campos, la popularidad de Capulina, fue la que se mantuvo vigente y cada vez más fuerte, gracias a las historietas, muy al contrario de excomparsa.
Editormex: Historietas Artesanales
A pesar de que la editorial se consideraba ya como todo un emporio, con un gran número de títulos de elevado tiraje en circulación, como Burrerias (de donde se desprenderían más tarde las historietas de Hermelinda Linda y Andanzas de Aniceto), Antar, Jornadas Bíblicas, Leocadio el Sabio, La Marca del Zorrillo, El Tío Porfirio, El Payo, Zor y Los Invencibles, Pirulete y su Pandilla, El Huerfanito y Risko el Buceador, la mayor parte del trabajo era realizado totalmente a mano (claro, aun no se daba el uso de las computadoras en el ámbito editorial), como nos platicó Juan Carlos Macedo, dentro de las series que realizaba su papá, la mayor parte del relleno en negros (como el caso del sombrero, cabello y bigote de capulina) los realizó su mamá.
De igual forma, sobre papel albanene, con ayuda de su esposa y su cuñada (Hilda Loyo de González y María Esther Loyo Roa respectivamente), Oscar González G. le ponían color a la historieta.
Incluso contaron con algunas participaciones extra en algunos números, como guiones de Roberto Gómez Bolaños, entintados de Juan Carlos Macedo y dibujo de los extras de portadillas de Oscar González Loyo (quién se inició en ésta revista a los 14 años) y del mismo Ángel Morales.
Es un hecho conocido por todos, que en esa época los creadores de historietas, además de ser una gran industria, también eran una gran familia, ya que prácticamente todos se conocían y respetaban, aparte de que, como dentro de Editormex, realizaban actividades fuera del trabajo donde todos convivían entre si y sus familias.



Pero a pesar de todo ello, diversos factores en el país hicieron que el negocio editorial fuera decayendo, por lo que la mayor parte de los títulos se fueron cancelando, además de que la editorial cambió de manos, a las de Claudio Torelli (hermano de Giorgio), quién con su inexperiencia y codicia, llevó poco a poco a la editorial a su cierre.
Las Aventuras de Capulina fue uno de los pocos sobrevivientes a principios de los ochenta, junto con su versión en mini, Las Aventuras de Capulinita.
Éste formato mini fue una forma que uso Editormex para reeditar el material que tenía de varios de sus éxitos de antaño, además de popularizar la historieta de bolsillo y generar nuevamente ganancias, algunos de los minis lograron sobrevivir hasta los noventa, como el mismo Capulinita, Mini Tío Porfirio y Mini Zor y Los Invencibles.
Lo único malo (y recordado por el gremio) fue que para realizar las versiones minis, los dibujos originales fueron recortados, mutilados y reorganizados, con lo que se perdió el trabajo de los artistas de tantos años.
Aunque muchos de los protagonistas y creadores de las diferentes series donde Capulina ha sido estelar, ya se nos han adelantado fue una enorme suerte y placer, el poder contactar y obtener datos de primera mano de algunos de ellos, por lo que agradecemos su importante aportación para realizar estos artículos a Don Sealtiel Alatriste, Oscar González Guerrero, Oscar González Loyo, Juan Carlos Macedo y Eduardo Soto.
Sin duda alguna, Capulina (el de las viñetas) fue un personaje muy importante dentro de la historia de nuestra historieta, publicado por poco más de cuarenta años, logró una permanencia en el público irrepetible y manteniéndose siempre fiel a la personalidad del comediante desde sus inicios, falta ver que le depara a éste personaje los años por venir, quizás ¿se publicará de nuevo?.... “No lo sé, puede ser, quién sabe…”

Con cariño, respeto y agradecimiento, para Capulina... donde quiera que ahora esté.

1 comentario:

el metiche dijo...

Grande entre los grandes Capulina!!!!