septiembre 14, 2010

Eddie y Mafalda en Argentina - Mafalda en el Subte





Uno de mis mejores amigos, el Lic. Eddie Eynar Ruíz-Trejo, se encuentra actualmente en Argentina, realizando unas investigaciones para un trabajo universitario (de la UNAM) y desde aquellas tierras nos comparte ésta pequeña crónica:




Hubo una vez un viajero que llegó hasta el Sur para conocer un país... Su cultura, su forma de hablar y a sus personajes.

Entre ellos músicos y cantantes, literatos y actores, todos ellos, grandes y distinguidos, pero faltaba uno, mejor dicho una... Si, una niña que Trascendió al tiempo, una niña que pensaba demasiado, una niña llamada Mafalda.

¿Quién en su momento no escucho o leyó sobre este personaje creado por Quino? ¿Quién no leyó sobre sus aventuras y se identificó con su humor e ironía, tanto de niño como de adulto?

Llegar a la ciudad de Buenos Aires es un impacto visual diferente, de pronto se elevan sus edificios y se transitan sus anchas avenidas, Se conocen sus lugares atractivos y se acerca uno a sus paseos y cafés.

Pero por más que pueda mira el visitante por la ventanilla del taxi, es difícil ver niños en la calle, más si es época invernal. Llegamos al hotel y nada, ya habrá ocasión para escucharla gritando por algún barrio de esta ciudad.

Para el ojo avisor, con fieles reminisencias infantiles, Mafalda no debe estar muy lejos... ¿Tal vez?... ¡Si, eso es seguro, en una escuela! ¡Vamos a buscarla, seguro algo tendrá que decir!

Al fin encuentro una, dos y entonces coimenzan los impactos... Ya no todas las escuelas usan bata blanca como lo hacían en la escuela Mafalda y sus amiguitos, incluso en algunas los niños van sin uniforme. Escucho decir a un taxista con honda nostalgia: ya las escuelas no son lo mismo, con eso de que si no son los estudiantes, son los sindicatos o los maestros quien detiene la enseñanza para protestar de ¡no se qué!

Qué tristeza, ya en la universidad me habían dicho el problema que adolece la educación, entre otras cosas por los costos de la Universidades. Pero yo no busco eso, ¡Busco a Mafalda!.. ¡Seguro la encuentro en el parque, si en algún parque de la ciudad!... entonces me dirijo a uno, quizá el Parque Rivadavia, quizá la Plaza Italia, quizá algún otro, y entonces veo algunos niños jugando... ¡Seguro son ellos¡ ¡Manolito, Susanita, Felipito, Miguelito, Libertad! ¡Ahí está una carreola, seguro es el Guille!... deben estar jugando a los vaqueros o algún otro juego de esos que Mafalda incitaba, como el ataque nuclear, donde todos los niños se juntaban en una bolita y después emulaban una explosión y quedaban tirados en el suelo.

Pero no, los busco y entonces están, si unos niños, pero están jugando con un balón de futbol Americano... ¿En serio, aquí que es la tierra del buen Futbol?... No, no, no. tendré que buscarla en algún barrio.

Y busco desde San Telmo, hasta Alto Palermo, voy de Barrio Norte a San Cristobal, y finalmente llego al microcentro, que es como le llaman al centro histórico...  Donde están la Catedral y la Casa Rosada, pero sigo y ya cansado por que no encuentro a la niña Mafalda.

Ye debo regresar, entonces llego al Subte, que es como se le conoce al metro de esta ciudad y en un enlace entre líneas, de la A a la D, justo donde menos lo esperaba, junto a un cantante furtivo ¡ahí está!..

Si, pero no es la niña que todos buscamos, es un homenaje en las paredes del metro ha Mafalda y su creador Quino, plasmada como historieta, inmortalizada en la indiferencia del Bonaesrense, admirada para el ojo extranjero.

Le miro con un dejo de tristeza, si encontré a Mafalda, pero no a la niña pequeñita que imaginó Joaquín Salvador Lavado "Quino", esa nunca estuvo en estas calles, esa nunca estuvo aquí físicamente, pero si vive en cada uno de los argentinos, en cada una de sus inconformidades y en todo aquél que le leyó en alguna ocasión.

Mafalda pues sigue aquí, en los puestos de revistas (Kioscos), en su aire, y en el Subte, impresa en una pared. Me acerco y doy un beso, aun a riesgo de contraer una enfermedad contagiosa, por lo sucio de la pared, pero no puedo evitarlo.

Y me despido, creo que Mafalda vivirá en el recuerdo, pero es mejor llevarsela a vivir con uno en un libro, sonreír con su ironía y reflexionar al mundo desde su visión.

Seguramente cuando deje Buenos Aires, me llevaré ese recuerdo, el del mundo de Mafalda, la que vive en nuestro corazón.

Eddie Eynar
"The Explorer"

1 comentario:

Allari Ruiz dijo...

Que padre!
Mafalda por siempre será el paradigma del comic hispano, no importa lo que digan los cínicos o ignorantes. XD