septiembre 17, 2009

Cuento de Horror


Hace algunos meses, Caligrama convoco a su primer concurso de cuento,
Para el cual realice algunos escritos.
Desafortunadamente, no calificaron a la siguiente etapa, por lo que ahora quisiera compartirlos con todos ustedes, para que no se pierdan en el limbo.
Los generos eran horror, fantasía y ciencia ficción, aquí tienen el primero de tres.



LA CAVIDAD


El suave golpeteo de gotas de agua cayendo en un charco, fue lo primero que empezó a percibir
Rubén, mientras iba recuperando la conciencia.
Estaba desubicado y se sentía mareado, además le dolía un poco la cabeza, como aquellos días en la universidad, cuando esta en entregas finales y no duerme ni se alimenta bien; aparte de estar trabajando en el consultorio de su primo, para ganar algo de dinero y empezar a obtener experiencia en prótesis y cirugías maxilofaciales.
Poco a poco sus ojos comienzan a adaptarse a la oscuridad, comienza a distinguir siluetas de cosas y calcula distancias, deduce que se encuentra en un cuarto de unos dos metros cuadrados, aunque extrañamente la paredes no son lisas, mas bien parecen roca sólida, como una pequeña caverna.
También logra distinguir que se encuentra sentado, pues en la penumbra logra ver que tiene los pies y brazos estirados hacia el frente, aunque siente que algo lo detiene y amarra del pecho.
Es precisamente la poca luz que se filtra por la puerta que tiene adelante de si, lo que le permite ver sus extremidades, una mesa a su lado derecho, al parecer llena de herramientas, un foco apagado sobre su cabeza, un gran cilindro, al parecer metálico, a un lado de la puerta y unos extraños bultos del otro extremo.
El total silencio en ese cuarto lo consterna y un hedor insoportable le revuelve el estomago.
Solo cuando vomita sobre si mismo, ya que no tiene mucha movilidad, se empieza a sentir mejor, es entonces, cuando comienza a pensar con un poco mas de claridad, recuerda que se encontraba acampando en algún lugar del bosque de Tlalpan, con Bernardo, uno de sus compañeros de clase, que a pesar de conocerlo hace poco menos de dos meses, se han entendido demasiado bien, tanto que el flirteo entre ellos ha sido mas que obvio, ¿Donde esta Bernardo?
Lo ultimo que recuerda es haberse despertado y salido de la tienda de campaña, cuando escucho que apagaban la fogata con agua, mas no esta seguro de que Bernardo estuviera con el en la bolsa de dormir cuando se incorporo ¿cuanto tiempo ha pasado desde entonces?
De pronto, un movimiento estomacal le hace gemir, intenta mover sus manos hacia su abdomen, pero estas no le responden, piensa en volver de nuevo el estomago, pero en lugar de eso, defeca, no sin asco, trata de controlarse, ya que no se puede mover, solo su cuello parece tener movimiento, intenta concentrarse en un punto en la distancia para no perder el conocimiento, en eso Rubén se percata de que sus manos, enfrente de el, parecen extrañamente mas lejos de lo normal, quizás sea por la penumbra ¿se encuentra desnudo? Al voltear hacia abajo, nota algo raro, las uñas de sus dedos en el pie izquierdo ¿tienen esmalte rojo?

De repente la puerta se abre, entra un hombre totalmente vestido de blanco, con el rostro semicubierto y la cabeza tapada, como los cirujanos, su ropa se ve totalmente manchada de un liquido oscuro ¿es aceite?
El tipo se acerca a Rubén, sin decir palabra alguna, coloca la mano sobre su pie, se detiene un par de segundos, como si no se diera cuenta que es observado, sobre la bata, se acaricia la entrepierna mientras toma la extremidad del chico, quien raramente no siente nada; de repente el extraño se da media vuelta y se marcha llevándose la pierna, cerrando de nuevo la puerta.
Aun sorprendido, Rubén, quien es un excelente fisonomista y lo consideran como muy observador, piensa en haber visto la complexión de ese hombre en alguna parte, esa forma de dar el paso y tirar el pie derecho hacia fuera al caminar, le es vagamente familiar ¿dónde lo vio?
De golpe recuerda a la persona que camina así, Jesús, el profesor de citología, el mismo que le presento a Bernardo en una de sus clases, cuando los puso en el mismo equipo de laboratorio. Entonces se da cuenta ¡su pierna!, ¿se la llevo solo así como si nada?... intenta gritar, pero no sale sonido alguno, mas que un ligero gemido, no puede moverse y percibe algo mas ¡no tiene lengua!
Al borde del colapso piensa en levantarse, pero se da cuenta, que no puede, voltea a la puerta y comienza a distinguir que los bultos que hay junto a la puerta, son partes humanas. Así es como Rubén descubre la razón por la que sus manos no le respondían, es porque ya no están unidas a su cuerpo, cierra los ojos y maldice esa pequeña caverna.
La oscuridad lo empieza a envolver, vomita una vez mas, parece sentir que evacua de nuevo, sin embargo, poco antes de desmayarse recuerda a Bernardo y la tienda de campaña, es irónico que estuvieron bromeando sobre cavidades y extremidades antes del sexo... Lo pasaron bien un largo rato, después todo fue oscuridad.

Y bien, ¿que opinan de este debraye "hollollozo"?... no sean timidos y dejen un comentario de esta o cualquier otra nota.

3 comentarios:

cuervoscuro dijo...

El problema que tiene el cuento, es que brincaste de tiempo pasado a tiempo presente en la narración, eso lo demerita mucho, a mi parecer.

El Tramontano dijo...

Gracias por tu comentario Cuervo, tendre mas cuidado en eso de los tiempos, quizas por eso se complica un poco, tomare en cuenta tu observacion para futuros proyectos.

Anonymous dijo...

Me recordo mucho a peliculas como SAW y Hostel; muy bien la narrativa en primer persona siempre funciona para ponerte en la piel del personaje y si mas cuidado con los tiempos dado que el lector se puede perder en ello en el cambio tan brusco y rebuscado